Miopes del marketing

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Miopía del marketingLos que padecemos  miopía sabemos bien lo que es y lo que provoca. Huyendo de tecnicismos y hablando en plata, no es más que un defecto de refracción en el ojo que dificulta el enfoque de los objetos lejanos. Y, ¿qué tiene esto que ver con los negocios? Muy simple, también existen miopes del marketing y de los negocios…

No me invento nada, la miopía del marketing es un término y concepto que existe y fue acuñado por Thoeodore Levitt en los años 1960 en su artículo “Marketing myopia” en la Harvard Business Review. Esta miopía se da cuando se centra la mirada en el producto y se pierde el foco de lo realmente importante: cubrir las necesidades de los consumidores.

Si hablamos de competencia, no sólo son competencia las compañías que ofrecen el mismo producto, sino también aquellas capaces de cubrir las mismas necesidades que pretendemos satisfacer. De ahí la importancia de tener claro y siempre presente el público objetivo a la hora de emprender un nuevo proyecto y las necesidades que queremos cubrir; es a partir de aquí desde donde se puede elaborar un plan que, tras un análisis de la competencia, nos permita diferenciarnos. Pero que el afán de diferenciación no nuble la vista y acabe desenfocando el horizonte, en el que se encuentra la orientación básica hacia cliente.

Los mercados, el marketing y también las expectativas de los clientes son algo dinámico y en constante movimiento y cambio. Ver con claridad lo que está cerca, mirar al corto plazo, es importante. ¡Sí! Pero también lo es levantar la vista e intentar enforcar lo que hay a lo lejos, en el horizonte. Incluso, si es necesario, aplicar un cristal corrector que ayude a enfocar mejor lo que a largo plazo se podrá presentar. Conocer el futuro con garantías es casi imposible, pero son muchas las técnicas que permiten predecir circunstancias futuras cuando hablamos de negocios.

Ya lo dijo Thoeodore Levitt “quien va a una ferretería a comprar un taladro de 1/4 pulgada, lo que realmente necesita no es un taladro, sino un agujero de esas características“. Por ello, centrarse en ofrecer el mejor de los taladros, en ocasiones, puede no ser el mejor plan. Y es que, al final, lo que debes vender es el agujero y no el taladro. Los clientes no compran productos, compran soluciones a sus necesidades.
Centrarse en exceso en el producto, puede llevar a grandes y caros problemas. La solución: invertir los mayores esfuerzos y recursos en las expectativas de los consumidores. Reforzar las características positivas y ventajas del producto que se ofrece es un pro, pero siempre enfocando bien lo realmente importante: cubrir las expectativas de los clientes.

Craso error el que se comete al pensar en un mercado que aún no tiene nuestro producto o que, a pesar de poseerlo, quiere más. El cristal corrector de la miopía del marketing es aquel que permite percibir y tener una visión de un mercado formado por personas con necesidades insatisfechas por cubrir.

2018-05-15T11:01:53+00:0010 octubre, 2013|Comunicación online|