¡Te compro! ¿Te vendes?

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comprar seguidores en las redes

Hablemos de modas… Porque sí, en los negocios y las redes también hay modas; algunas realmente lamentables. La que hoy me ocupa la han convertido en tendencia grandes compañías, ‘celebridades’, políticos y otros personajillos con deseos de ser personaje. Pero empecemos por donde se debe comenzar, el principio…

Hoy, si no estás en internet -y en las redes- no existes. Muchos lo han entendido y han salido corriendo en dirección a sus pantallas a crearse sus propios perfiles en las redes sociales, esos que los sitúan en el escaparate del mundo. Pero una vez ahí, han comprobado que estar no basta, que darse a conocer no es tarea sencilla… He aquí el momento de elección: a un lado la apuesta por la constancia, el trabajo (bien hecho) y la disciplina que generen la confianza que impulse a los usuarios y potenciales clientes a hacer ‘clic’ en me gusta o seguir; del lado contrario, la opción para vagos y carentes de visión de negocio, comprar seguidores.

Gracias a la ambición ciega de algunos dispuestos a pagar por seguidores falsos, en los últimos tiempos, por la red ha proliferado una auténtica plaga de profesionales compañías que ofrecen un notable aumento de seguidores en las redes sociales por un módico precio. Dulce tentación y craso error.
Tenemos la -mala- costumbre de asociar la popualridad con la calidad. Y no, señores, esta no es una regla exacta. Y lo que en un principio se adquiere como una solución para mejorar la imagen de la compañía o marca, en breve pasa a convertirse en un auténtico quebradero de cabeza que más que mejorar enturbia la reputación online de la misma.

Sitúate en la calle que quieras, delante de la tienda de ropa que más te guste. La tienda está llena de gente. Esto llama la atención de cualquiera y atrae… Entras tú también. Pero una vez dentro, observas que nadie compra nada. ¡Extraño! Poniendo un poco más de atención, ni siquiera miran los productos que ofrece la tienda. ¡Muy extraño! Abres bien los ojos y la retina te devuelve una imagen de mucha gente inmóvil, inerte… ¿te quedarías en la tienda?, ¿comprarías algo? Bien, pues cada uno de esos ‘zombies‘ -llamémoslos así-, son exactamente el equivalente a cada uno de los usuarios que compras. Y todos y cada uno de los usuarios y potenciales clientes reales que entran al perfil de tu compañía y se encuentra un panorama lleno de seguidores inertes, (más tarde o más temprano) reaccionan igual que lo hubieras hecho tú en aquella tienda… se van.

Se trata de una cuestión de ética. Sí. Pero también se trata de una cuestión de lógica.
Si hablamos de ética quizá tendría que hablar de lo bueno y lo malo, lo que está bien y lo que está mal… y lo cierto es que esto es algo realmente complicado de definir que además escapa a mis competencias, no me corresponde ni voy a realizar juicios sobre moral.
Me aferro a la lógica. Señores, no subestimemos la inteligencia de los usuarios y/o clientes. Esos, los reales, merecen un buen trato que bien podría traducirse en la aportación de valor en los contenidos que compartimos. Engañarles con las cifras está lejos de ser un buen trato. Y no olvidemos que los ‘zombies‘ no sólo no compran, sino que tampoco interactúan; los seguidores reales no tardarán en darse cuenta de la jugada, y en ese preciso instante su confianza se quedará reducida a nada.

Termino con una pregunta: ¿Para qué invertir tiempo y dinero en la compra de seguidores si a la larga (que suele ser bastante corta) no funciona? Y una reflexión/conclusión: Si quieres muchos seguidores, invierte en una buena campaña de publicidad o pon tu imagen y tus perfiles en manos de profesionales (reales).

2018-05-15T10:09:53+00:0031 octubre, 2013|Comunicación online|